La piñata Diego Rivera, 1953. México, Hospital de los niños Francisco-Gómez
Las piñatasConstituyen un elemento central de los cumpleaños y otros eventos festivos. Los niños tratan de romperlas con un palo para adueñarse del botín de caramelos u otros regalos que llevan escondidos dentro y que caen ...si aciertan.
Este juego genera mayor expectativa cuando se hace con los ojos vendados. |
Mientras una persona pasa a pegarle a la piñata, se canta esta canción:
Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino. Dale, dale, dale, no pierdas el tino, por que si lo pierdes, pierdes el camino. Dale, dale, dale, dale y no le dio, quítenle la venda porque sigo yo. | Dale, dale, dale,
y ya no le dio, póngame la venda porque sigo yo. Dale, dale, dale, no pierdas el tino, mide la distancia que hay en el camino. Dale, dale, dale, no pierdas el tino, y si no le das de un palo te empino. |
Día de los Muertos
En México, los muertos no son objeto de miedo. Cada dos de noviembre los vivos suelen 'acoger' a sus muertos haciéndoles ofrendas de diversos platillos (aquéllos que más les gustaban) pulque, o juguetes favoritos y dulces si se trata de niños. También comen calaveritas de chocolate o azúcar (las hay de todos los colores y tamaños), se disfrazan, bailan, adornan los cementerios, encienden velas, hacen altares en las casas ...para compartir momentos entrañables con los familiares fallecidos.
El origen de esta tradición se remonta a la época prehispánica. Está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque era la única fiesta que se celebraba cuando se iniciaba la recolección o cosecha. Es decir, era el primer gran banquete después de la temporada de escasez de los meses anteriores y se compartía hasta con los muertos. El culto a la muerte es uno de los elementos básicos de la religión de los antiguos mexicanos. Creían que la muerte y la vida constituían una unidad. Para los pueblos prehispánicos la muerte no era el fin de la existencia, sino un camino de transición hacia algo mejor.
El Día de los Muertos Diego Rivera, 1923-1924. México
Carnavales
Los Chinelos
Las quinceañeras
Los orígenes de esta celebración, que es como un ritual de iniciación social y que se celebra en algunos países de América Latina (como en México) se remontan a las tradiciones de la cultura maya. Ellos realizaban ritos para indicar el paso de la niñez a la vida adulta de la mujer; así como la aceptación de ciertas libertades y responsabilidades. Los aztecas celebraban una ceremonia religiosa en donde las madres aconsejaban a sus hijas y las preparaban para el matrimonio. En realidad, la celebración actual es una adaptación al cristianismo de la Ceremonia de la Mujer Azteca. Los conquistadores tomaron la celebración pagana y la convirtieron en ceremonia cristiana al igual que otras ceremonias en un esfuerzo por catolizar a los pueblos conquistados.
De acuerdo a las posibilidades de cada familia, el vestido puede ser sencillo o sofisticado, pero siempre especial y en colores pasteles, inspirado en los bailes para debutantes de las sociedades de la nobleza inglesa y de la alta burguesía francesa del siglo XIX, en los que las jóvenes (normalmente de 14 a 16 años), asistían a su primer presentación en sociedad, la cual era clave para el futuro de las chicas: su actuación y desenvolvimiento, así como la posición social de los padres, les aseguraban conocer a hombres con fines matrimoniales. |
Lea lo que nos dice Christophe (Terminale europea)
Les voy a contar la quinceañera en la que participé. Pues una amiga mía me pidió que fuera el caballero de una amiga suya. Hicimos varios ensayos y el día señalado los chicos llevábamos trajes negros y las chicas vestidos preciosos.
Después de bailar, la quinceañera tuvo que cambiar de zapatos como para indicar, en una especie de rito de iniciación, que pasaba de la adolescencia a la madurez. Fue su hermano quien le cambió los zapatos. Luego, mientras bailaba con su caballero, ella tenía que soplar las velas que teníamos entre las manos. Después cada uno se dirigió hacia ella y le regaló una flor. A continuación si uno quería, le podía rendir homenaje haciendo un discurso. La fiesta tuvo lugar en París pero con amigos latinoamericanos.
Les voy a contar la quinceañera en la que participé. Pues una amiga mía me pidió que fuera el caballero de una amiga suya. Hicimos varios ensayos y el día señalado los chicos llevábamos trajes negros y las chicas vestidos preciosos.
Después de bailar, la quinceañera tuvo que cambiar de zapatos como para indicar, en una especie de rito de iniciación, que pasaba de la adolescencia a la madurez. Fue su hermano quien le cambió los zapatos. Luego, mientras bailaba con su caballero, ella tenía que soplar las velas que teníamos entre las manos. Después cada uno se dirigió hacia ella y le regaló una flor. A continuación si uno quería, le podía rendir homenaje haciendo un discurso. La fiesta tuvo lugar en París pero con amigos latinoamericanos.







